Joan Pla: “el fotógrafo es alguien que siempre mira y de vez en cuando ve”
2019-01-31

Que la edad es más una actitud que un número limitante a la hora de vivir se ejemplifica al máximo en la figura de Joan Pla (Barcelona, 1941), fotógrafo autodidacta que tras surcar los siete mares (en sentido literal) retomó ya en su cincuentena una pasión por la fotografía que había aparcado cuatro décadas atrás para volcarse en el mundo empresarial. Y como 20 años no es nada y es un soplo la vida, ya con la sien plateada por las nieves del tiempo decidió volver, porque como cantaba Gardel, siempre se vuelve al primer amor.

Desde entonces se centra en la fotografía artística destinada al coleccionismo y a la decoración e interiorismo. Ahora, en “su veterana juventud” se estrena como retratista urbano con Suite Barcelona, un reportaje hecho libro en el que artista deja constancia gráfica de los cambios sufridos por la ciudad en los últimos 60 años, recogiendo así el testigo de lo que ya hicieran en los años 50-60 Xavier Miserachs o Leopoldo Pomés, principales referentes en su carrera, así como grandes amigos. La presentación de este libro se realizó el pasado 22 de enero, en la librería-café Laie, donde pudimos charlar con él y conocer un poco mejor su visión sobre el arte de la fotografía.

 

Portada libro Suite Barcelona, de Joan Pla ©Joan Pla

 

Dinos, Joan, ¿cuándo y cómo fue tu primer acercamiento a la fotografía?

A los 16 años, improvisando un laboratorio casero en el lavadero de mi madre. Luego me puse a trabajar. Abandoné la fotografía y me dediqué a navegar. Soy navegante además de fotógrafo y cuando ya dejé de trabajar emprendí un nuevo rumbo en el mundo de la fotografía hará unos 25 años.

Al ser fotógrafo de otra generación, ¿tienes predilección por la fotografía analógica?

No, lo que pasa es que en analógico cada vez hay menos producción de papeles. Cuesta conseguir a veces el que se adapta a tus preferencias. Entonces te encuentras con una serie de hándicaps frente a la fotografía digital. Sigo haciendo las dos pero cada vez más digital, a mi pesar.

A lo largo de todos estos años hemos podido ver varios géneros fotográficos en tu trabajo ¿Alguno que destacar?

No, no. Yo hago dos tipos de foto. La que veo y la de estudio que es la que preparo. No tiene nada que ver una técnica con la otra. Aprecias mucho la foto que te ha costado hacer, y esto no quiere decir que sea la buena, pero tienes una tendencia a que como te ha costado más le tienes más aprecio. 

¿Qué es lo más importante a la hora de hacer una fotografía?  (Luz, composición, encuadre…)

Verla. Si no la ves, no dispares. En un libro tengo una frase que pone el fotógrafo es alguien que siempre mira y de vez en cuando ve. Si disparas sin ver, quizá quede bien, pero esa foto no es tuya. 

 

fotografía recogida en el libro Suite Barcelona
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¿En qué momento decides si la fotografía será en blanco y negro? ¿Es algo que ya tienes en mente o lo decides en la postproducción?

A principio disparaba bastante en color pero a medida que la digitalización ha ido progresando, las técnicas han ido progresando y las impresoras han ido progresando, el color tiene una línea muy fina entre fotografía o postal. Si la foto no tiene mucha fuerza en sí, es una postal. Eso hizo que fuera perdiendo la ilusión por el color, a menos que encontrara un tema con mucha fuerza por sí mismo. Ahora mismo, el 90% de mi trabajo es en blanco y negro. 

Como es el caso de tu nuevo libro “Suite Barcelona”, del cual queremos nos cuentes un poco

A ver, en Barcelona hay libros memorables de Miserachs, Pomés, Català Roca, etcétera. Y todos ellos son de los años 50-60. Entonces yo un día empecé a buscar sobre la Barcelona actual y no existen. 

Estuve aquí en Laie con ellos y nada. Estuve también en la librería La Central, busqué por internet, busqué en Amazon, en todas partes y no hay libros de fotografía, de lo que hay en la calle en Barcelona. Fue ahí cuando me puse a trabajar en este proyecto. Hace ya cinco años y bueno, he hecho este libro de fotografía con lo que encuentra la gente por la calle. Es la Barcelona actual. 

¿Cuál ha sido el resultado?

Me ha parecido interesante, porque sin necesidad de palabras, si comparas los libros de Miserachs o Pomés con este, puedes ver toda la transformación de la ciudad de Barcelona. Tanto urbanística, social, costumbrista, sin necesidad de ninguna palabra. Existe un contraste muy grande entre la Barcelona de los 50-60 y la actual. 

 

Silvia Omedes, Joan Pla y Leopoldo Pomés, durante la presentación de Suite Barcelona

 

¿Qué sientes al saber que, ahora sí, Barcelona cuenta con un retrato actualizado de lo que es la ciudad?

Desde luego, una gran satisfacción y una gran alegría. Tengo que agradecer a muchas personas por este trabajo, porque sin su ayuda no habría sido posible. Me gustaría agradecer concretamente la colaboración de Silvia Omedes (Photographic Social Vision), Arianna Rinaldo, Ana Belén Jarrín y Oriol Segón, porque han sabido transformar mis fotografías en un libro.

También quiero hacer un agradecimiento muy importante a Leopoldo Pomés, porque hace unos tres años le enseñé lo que fue la primera maqueta del proyecto. Él la miró y me dijo: “no me gusta nada” y efectivamente, ha sido el mejor consejo que me han dado. Lo descarté y comencé de cero. Me abrió los ojos. Muchas veces, el entusiasmo no te deja ver las cosas claramente, sino todo lo contrario, y la amistad y sinceridad de Leopoldo ha sido una gran ayuda para tirar adelante este proyecto. 

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