Meaghan Dorman: La gente en Barcelona es más conversadora que en New York
2019-06-27
Entrevista a la directora de la prestigiosa coctelería Dear Irving, en Nueva York

 

Hablar de afterwork nos evoca directamente a locales neoyorquinos, con barras repletas de gente pidiendo a la vez cócteles de combinaciones imposibles de recordar para cualquiera de nosotros. Afortunadamente, al otro lado de la barra suele haber grandes profesionales preparados para lidiar con esa presión y sacar lo mejor de sí mismos para disfrute de sus clientes. 

Uno de los locales más emblemáticos de la Gran Manzana es el Dear Irving, una coctelería inspirada en la película “Midnight in París”, de Woody Allen.  Ahora, podemos disfrutar de esa experiencia, directamente en Barcelona, sin necesidad de coger un avión. Hasta el 14 de julio podemos vivir un afterwork neoyorquino fuera de serie en el Hotel 1898, transformado durante un mes en el Seagram’s New York Hotel con actividades y experiencias jamás vividas en nuestra ciudad. 

Al frente de esta icónica coctelería de Nueva York se encuentra Meaghan Dorman, mixóloga y formadora de prestigiosos bartenders en todo el mundo.  Es también una de las bartenders mejor valoradas del sector y fue nombrada por la revista IMBIBE Magazine como la mejor bartender del mundo en 2016. Actualmente se encuentra en Barcelona supervisando el Pop Up instalado en el Hotel 1898. Además de atender al público y conceder entrevistas como la que sigue a continuación, ha tenido tiempo también de conocer la noche barcelonesa y visitar algunas de las coctelerías más famosas de nuestra ciudad. Y es que según ella, siempre hay que visitar otros bares. 

 

Seagram's New York Hotel

 

Meaghan. ¿Es la primera vez que vienes a Barcelona?

Sí, he estado en Madrid y San Sebastián pero nunca había estado en Barcelona. Hasta ahora ha sido genial. ¡Es una ciudad maravillosa!

¿Cuál fue la primera bebida que bebiste aquí?

Oh, pedí un Dry Martini. Me gustan mucho los clásicos, aunque también me gusta probar cosas más experimentales.

¿Cuándo empezaste a interesarte por este sector? ¿Cómo empezaste como barwoman?

Bueno, mi primer trabajo fue en una heladería. Además, mi madre siempre trabajaba en bares y restaurantes, así que estaba bastante familiarizada con el sector.  Siempre me gustó la idea de dedicarme a ello. Cuando eres joven puedes trabajar en retail o en bares y restaurantes. Además, en Estados Unidos puedes ser barman al cumplir los 18 años, así que mi amiga me consiguió un puesto en el bar en el que trabajaba y trabajé allí durante toda la universidad. Tenía una jefa increíble. Sé que a veces los bares tienen una mala reputación, pero ella era increíble. Y desde entonces llevo ya unos 20 años en el mundillo.

Otros bartenders nos han comentado que os gusta trabajar bajo presión, incluso cuando el bar está lleno y todos piden al mismo tiempo. ¿Estás de acuerdo?

Sí. Totalmente. Creo que las personas cometen más errores cuando el ritmo de trabajo es lento que cuando es rápido porque solo estás haciendo y amando la adrenalina del momento.

Me encanta equilibrar eso con mi noche favorita, tanto para trabajar como para salir el domingo en Nueva York. Las noches de viernes o sábado tenemos la presión de gente que piensa "esta tiene que ser la mejor noche de la historia". En cambio, los domingos, todos salen a tomar un par de copas y vuelven a casa a una hora responsable. Quieren hablar un poco más, probablemente salen con alguien que realmente les gusta, en comparación con las citas del sábado. Me gusta el equilibrio de los domingos.

¿Cuál es el cóctel más solicitado en Dear Irving?

Hay dos. Uno que es el Pearl Collins que también se sirve aquí. A la gente realmente le encanta el jazmín y su aspecto refrescante hecho con Seagram’s, que es muy popular en Estados Unidos. También tenemos una bebida picante llamada Whisky Business que lleva centeno, limón, canela, bitter de angostura y pimienta ahumada. Es simple pero cargado.

Y aquí en Barcelona, ¿cuál es el cóctel más solicitado en estos momentos?

El Gibson, ¡y es genial porque nos encanta prepararlo! Un poco de Seagram’s, vermut carpano bianco, cebolla en vinagreta y notas botánicas y de pomelo. El Pearl Collins también es muy popular.

Según tu conocimiento de las bebidas, ¿cuál es la tendencia actual?

Los vinos enriquecidos y las cerezas. Y es algo muy interesante. Me encantan los cócteles clásicos, así que es muy fácil hacer cualquier cóctel con cerezas o un vino enriquecido. También se llevan ahora los sabores más amargos que nunca. La gente entiende que no todo es dulce como las frutas o las flores. Y ahí entra nuestro trabajo, que es lograr ese equilibrio.

¿Es diferente la forma en que la gente sale a beber en Nueva York y cómo lo hacen aquí en Barcelona?

La gente bebe mucho más en Nueva York. Me he dado cuenta que aquí se bebe de forma más pausada. Y eso es bueno porque así se mantiene mejor el control. Además, aquí se conversa más. En Nueva York, la gente tiende a pasar mucho tiempo con su teléfono móvil mientras toma una copa.

 

Seagram's New York Hotel

 

Por cierto, ¿has salido a tomar algo en Barcelona después del trabajo?

Sí, he podido ir a Boadas, a Paradiso y al bar Brutal.

Si tuvieras que crear un cóctel para representar a Barcelona, ¿cuáles serían sus ingredientes?

Creo que debería llevar un poco de cava porque es un producto que gusta a todos los que he conocido en Barcelona. Además, he descubierto aromas muy buenos, así que intentaría mezclar algún tipo de flores, algo refrescante. Por ejemplo, algo con magnolias sería perfecto. 

Por último, si tuvieras que asesorar a alguien que está empezando a trabajar como camarero, ¿qué le dirías?

Mi consejo siempre es no querer correr, porque creo que ahora la gente quiere cambiar de trabajo de inmediato. Se aburren, y creo que mucho de esto tiene que ver con la forma en que interactúan con las personas.

Para mí, entrenar a alguien es un proceso lento. Solo con el tiempo esa persona podrá mejorar. También es muy importante que los camareros salgan a ver otros bares y brinden apoyo a esta comunidad. Todos queremos mantenernos frescos y ser tan buenos como otros.