Jana A. Abril: “Siempre he pensado que a Barcelona le falta color”
2020-01-17

Desde hace algunos meses, si paseas por el barrio de Sant Antoni de Barcelona es muy probable que te encuentres cara a cara con la nueva obra de la ilustradora Jana A. Abril. Un mural que se enmarca en el proyecto NNShutters y que ocupa la persiana del número 49 de la calle Sepúlveda. Para Jana se trata de “un espacio de color que invade unos segundos la mirada cuando pasas por delante”. Un trabajo muy personal, porque Jana “dibuja para expresarse y escucha para seguir adelante”. Su inspiración nace de la necesidad de escuchar su voz interior y jugar con ella, dándole forma de raya, de mancha, de color. Las suyas son escenas que retratan el día a día, sus experiencias a través de todo lo que la rodea y la conmueve. 


•    Dinos, Jana, ¿cómo sentiste tu vocación hacia el arte? 

¡Ostras! Creo que desde muy pequeña sentí que tenía que hacer esto. A medida que he crecido y he visto las opciones que tenía ante mí, el arte siempre ha ido por delante. Ya en las clases de primaria la plástica (así era como le llamábamos) era mi asignatura favorita. Durante muchos años asistí a unas clases particulares en el taller de una pintora que admiro y, además, en parte, fue con ella que me di cuenta de que quería dedicarme al arte. A lo largo de mi formación me han dicho muchas cosas sobre esta decisión, me he enfrentado muchas veces con profesores, amigos y conocidos que me dicen que voy a malvivir, que es una mala decisión. También es verdad que mucha gente me apoya y confía en mi talento y me anima a seguir intentando lo que más te gusta en este mundo. Mi familia y mis amigos me han apoyado mucho, siempre. Mi respuesta siempre ha sido rotunda; es lo que sé hacer, es lo que se me da bien, es lo que me gusta y quiero dedicarme profesionalmente.

•    Según tu CV incrementaste tu formación en Irlanda del Norte. ¿Es necesario salir para crecer y mejorar como artista?

Sí, rotundamente. Antes me daba mucho miedo salir de mi zona de confort, dejarlo todo para ir a otro lugar donde no conoces nada ni a nadie. Creo que es lo mejor que he hecho desde hace mucho tiempo. Me ha hecho crecer como persona y, por tanto, me hace crecer como artista. He visto nuevos escenarios, nuevas costumbres, una nueva cultura, nuevos productos, nuevos colores. Eso ha enriquecido mi sensibilidad artística, por supuesto. 

•    ¿Cómo definirías tu estilo?

Pregunta difícil. Siempre me ha costado definir qué hago y de qué forma2. Desde que empecé he ido cambiando y he pasado por diferentes estilos, siempre con mi esencia. Diría que es un estilo que sale desde dentro, que es íntimo, delicado y sensible. Puede funcionar bien para la ilustración infantil y juvenil, en su vertiente más dulce. A la vez, también trabajo muchas veces solo en blanco y negro, con manchas o trazos muy contundentes que les dan mucha potencia a las obras. Suele ser figurativo y narrativo, aunque últimamente he crecido más hacia el arte abstracto. Creo que está sujeto también a la técnica que utilice. Recientemente estoy trabajando con técnicas de grabado y estampación. Y aunque siempre intento que la técnica me limite lo mínimo, a veces me adapto a ella y el estilo puede cambiar. Me pasa a menudo, ya que no trabajo igual con un lápiz o con pinturas que con la tableta en digital.

Entrevista Jana A. Abril

•    ¿Qué es lo que te impulsa a dibujar?

La necesidad de hacerlo. Es mi forma de expresarme, en la que me siento mejor. Diría que generalmente es un impulso interior y que muchas veces me ocurre sin que me dé cuenta. A veces también es provocado por factores externos, como una fotografía, una frase, un poema… Para mí el dibujo siempre me ha servido para expresar con un trazo, con una mancha, con un color como veo yo las cosas, ya sean objetos, situaciones, sentimientos, pensamientos, recuerdos… Por lo tanto, la necesidad de expresarme y opinar me impulsa a dibujar. 

•    ¿Dónde encuentras tu inspiración?

Eso depende mucho, diría que soy muy irregular en este sentido. Viene por los diferentes sentidos y también me atrevería a decir que va a épocas. A veces depende del humor, de mi situación emocional. A veces, simplemente veo colores en la calle que me inspiran y los quiero reflejar en un papel. A veces mirando la galería del móvil veo fotos que me inspiran para tomarlas como un punto de partida, pueden ser fotos de otras personas. A veces la inspiración viene de lo más inesperado, leyendo o viendo la obra de otros artistas. A veces la necesidad de contar algo desencadena un trazo.

•    La persiana de Sepúlveda no ha sido tu “bautizo” en grandes formatos, ya has realizado otros trabajos como el mural del Parc Biosaludable del Hospital Sant Joan de Déu, en Esplugues o la puerta de La Retratería, el estudio fotográfico de Carles Roig, en el barrio de Gràcia. ¿Cambia mucho un diseño realizado en pequeño al verlo a tamaño real?

Sí, para mí sí, totalmente. Cambia mucho y te tienes que adaptar al soporte al que te enfrentas. No es lo mismo una pared lisa, que una pared con relieve o una persiana. El dibujo en soporte papel u ordenador es mucho más fácil. Al pasar a gran formato, las proporciones son también un factor muy importante y difícil de controlar, que pueden desmerecer la ilustración si no las tienes muy claras. A mí personalmente me cuesta mucho y no dibujo con la misma facilidad en el papel que en una persiana o una pared. Pero como siempre digo; con ganas, tiempo e ilusión todo se consigue.

•    ¿Cómo fue el encargo realizado por Xavier Franquesa? ¿Qué te pidió exactamente? 

Sinceramente con Xavier fue todo muy agradable. Contactó conmigo a través de las redes sociales (Instagram) ya que había visto mi puerta realizada en La Retratería. Me contó que estaba buscando artistas para una campaña de mejora de persianas de algunos edificios de Núñez i Navarro en Barcelona, y me pidió si me animaba a pintar una de las persianas. Tuve toda la libertad para presentar una propuesta de ilustración, e incluso pude escoger entre varias persianas, cosa que agradezco mucho. Los colores sí que estaban definidos, tenían que ser los corporativos de la empresa, pero Xavier me dejo añadir alguno más, así que también tuve cierta libertad en la carta de colores. 

•    ¿Cómo definirías la obra que has llevado a cabo en la persiana?

La definiría como una obra alegre, una obra que da vida a una calle muy transitada. Es un espacio de color que invade unos segundos la mirada cuando pasas por delante. También es una pequeña narración: cada casa con sus habitantes y sus historias, pequeñas historias compartidas. 

Entrevista Jana A. Abril

    ¿Cómo se te ocurrió darle el enfoque que le diste?

En la obra los protagonistas son unos personajes, bastante presentes en mi obra en general. He querido expresar el concepto de comunidad, de vecindario, de familia. También he querido pintar algo fácil de “leer” y que atrape al paseante, ya que es una imagen que se mira unos segundos mientras se anda por la calle. Tampoco había lugar para una ilustración súper complicada, el relieve de las persianas no lo pone fácil. Así que acabé dándole este aspecto más geométrico, más sencillo, pero animado gracias a la combinación de los colores y al carácter de los personajes. 

•    ¿Te costó mucho llegar hasta esa solución?

No, la verdad que disfruté del proceso. Primero empecé con algunos dibujos por separado con lápiz y papel. Después empecé el diseño en el formato proporcional probando con todos los conceptos y dibujos iniciales. Finalmente lo traspasé al ordenador y allí acabé a darle la forma y el color final. 

•    ¿Y los vecinos/clientes, qué decían al ver la obra?

Esto es curioso, la verdad que la gente cuando me ve trabajando en la calle se interesa mucho, más de lo que pensaba. Para mí el mejor público y el más divertido es la gente mayor. Sus comentarios son directos y sinceros. Me dijeron muchas cosas; sobre todo la gente me felicita y me dice que le gusta mucho el dibujo, que está muy bien lo que pinto. A algunas personas les parece un trabajo muy duro, y sufrían por mí. Otras preguntaban qué abrirían allí: ¿una tienda? ¿una guardería? Algunas preguntaban por qué lo hacía. La verdad es que me hicieron muy buenas críticas. Estuve tres días pintando en la calle y, al tercer día, ya conocía a algunos/as vecinos/as que me animaban cada vez que pasaban. Dos o tres personas se acercaron para pedirme el contacto, estaban interesadas en pintar su persiana. Pienso que es una buena oportunidad para que algunos artistas jóvenes nos mostremos en la calle. 

•    Nos decía Berok hace poco que ahora está de moda hacer murales en persianas. ¿Has notado tú también ese boom?

No tengo claro si le llamaría boom. Sí que es verdad que se está pintando mucho más que hace unos años. En teoría se respeta más, y digo en teoría, porque a veces no es así. Puedes pintar hoy la persiana de tu negocio y que mañana ya te hayan pintado encima. Pero al final es algo que está expuesto en la calle y no puedes hacer mucho más que confiar en los códigos de esta. Hay quien respeta, y hay quien no lo hace. Frustra y genera rabia ver tu obra garabateada, cuándo hay mil sitios donde hacer firmas y grafitis, pero se tiene que aceptar, es la calle. La verdad que a mí me parece genial que la gente ilustre y haga murales en las persianas. Siempre he pensado que a Barcelona le falta color. A menudo por la calle me fijo en tiendas y negocios en los que me encantaría ver las persianas pintadas. Hay mucho grafiti, pero para mí no es lo mismo que la obra de ilustración. 

•    ¿Cómo ves el panorama artístico de Barcelona?

Pregunta difícil. Diría que depende de qué y en qué ámbitos. Pienso que la ciudad en sí, sus gentes, tienen mucha cultura y mucho arte. Como artista / ilustradora, lo veo crudo a nivel de trabajar y sobrevivir, y me gustaría que no fuera así. Los artistas creo que estamos poco valorados y, en consecuencia, el arte está poco valorado a nivel institucional. Hay pocas ayudas y creo que se dedican pocos recursos al arte. Hay artistas jóvenes, como yo, que empiezan a conocerse mucho más, hay movilización y predisposición, pero creo que es más a nivel social, y gracias a las redes sociales. Si comparamos el panorama artístico en Barcelona con el de otras ciudades como Berlín o Belfast, creo que nos quedamos cortos. Te pondré un ejemplo: Belfast, donde he estado estos últimos meses, está lleno de espacios en los que los jóvenes artistas emergentes pueden exponer su obra. Cada semana a principio de mes se hace un “opengallery” y hay más de 15 espacios donde puedes visitar exposiciones de arte. Me pareció muy interesante y es algo que aquí no he visto, y menos dirigido a los jóvenes que estamos empezando.