Txemy Basualto: “Canarias me dio mi identidad, Barcelona me dio mi profesión”

2023-07-03

En 2018, pusimos en marcha NN Wallery con el objetivo de transformar muros de obras o persianas en escaparates que todos pudieran disfrutar, vecinos y visitantes; lo que podía suponer una limitación se convierte en un lienzo que genera un impacto positivo. Acabamos de incorporar tres nuevos espacios en la calle Buenaventura Muñoz de Barcelona. Y queremos compartirte el proyecto y la entrevista con su creador, un artista con proyección internacional, afable y creativo, en constante búsqueda. Y cuyas recientes obras han generado un fuerte impacto: Txemy Basualto (Chile-Canarias, 1981).

Tres escenas, que preludian conexiones entre personas, protagonizan cada una de las tres persianas del parking y el local comercial que tenemos en los números 13 y 15 de la calle Buenaventura Muñoz, junto al Arc de Triomf y al Parc de la Ciutadella.

Mural tres persianas Txemy Basualto

La selección de Txemy contó con el asesoramiento de Xavi Franquesa (Il·lacions), comisario de los proyectos permanentes de #NNWallery, quien decidió apostar por el artista canario afincado en Barcelona. Me llamó cuando estaba a punto de acabar otro proyecto de gran magnitud que me había dejado exhausto”, comenta sobre la oferta. La comunicación fue fluida y no hubo ningún tipo de limitación. Franquesa entendió mis códigos y “mi locura”. Y es que Txemy no tuvo ninguna traba para poder expresarse mediante su lenguaje y sus condiciones. Cuando trabajas con esa libertad, está todo muy bien”.

Una vez acordada la fecha, ya sólo faltaba encontrar “el concepto de las piezas”, que para el pintor pasaba por “generar una historia personal y que pueda convivir con el espacio, en este caso con la calle Buenaventura Muñoz”. El hecho de disponer de tres persianas hace que este mural parezca una especie de retablo o lienzo con el que Txemy pudo establecer un hilo conductor entre las tres a nivel visual”. Siendo en la calle, la técnica utilizada fue la de dibujar con spray. Es la más ágil para mí y por el soporte metálico de la persiana, es la más adecuada y te da un cierto estilo, unos códigos que yo utilizo cuando salgo a pintar libremente”. Código que se tradujo en la plasmación de las tres escenas que, ahora ya lo sabemos, se comunican con el exterior: Las hago para mostrar lenguajes. La comunicación de las manos siempre me ha resultado muy interesante. Y, a nivel pictórico, siempre es un desafío construir con unas manos”.

Así, las manos hacen un recorrido visual en tres viñetas en una calle céntrica y con mucha afluencia de gente. “Lo que presento son tres momentos del paso de las personas. No es una imagen o un diseño que se plasma y que tiene la continuidad gráfica porque no son espacios consecutivos, no están unidos. Son tres instantes en un lugar de paso”. Y todo, con “un toque romanticista, a nivel personal, con el hilo de la vida. La gente se identifica con las manos ya que representan un poco la eternidad”. Como el propio Txemy indica, la obra “está pensada para que la gente la vea con calma, para que pueda disfrutar de cada una de ellas en distintos momentos”. Lejos de apostar por un trabajo más conceptual, Txemy decidió “pensar en el vecino, en el día a día y buscar elementos que le hicieran distraerse. La gente se para porque todo el mundo se identifica con unas manos”.

gente paseando mural Txemy

©️Jose Gallardo

Como todo artista, Txemy también necesita una fuente de inspiración que, en su caso, nace de sus propias vivencias personales. Nadie tiene una vida lineal y menos cuando te dedicas a pintar. Todo eso te hace indagar sobre lo que te pasa en el momento. Entendido como una búsqueda clara de evolución a nivel de técnica, de conceptos. Tu concepto va madurando conforme vas creciendo”, defiende. Y esa madurez le ha ido generando una serie de códigos, vivencias o experiencias que han ido formando un hilo conceptual que se va hilando con cada obra y va creciendo y va teniendo más sentido. Es un hilo histórico porque el Txemy de hace 20 años no tiene nada que ver con el de ahora en cuanto a técnica, herramientas o a nivel pictórico.  ¿Y cuáles son esas vivencias? Pues desde leer un libro a vivir una pandemia o, su principal cambio vital, tener una hija: “Al ser padre, cambié toda mi paleta de colores, la intención. Me di cuenta de que yo quería pintar algo que a ella le gustara. Ese instante marcó un antes y un después. Mis colores se empastelaron, el trazo se alegró. Ella es mi principal clienta”, afirma antes de confesarnos un secreto del making of del mural: Había una parte de una mano que me pareció agresiva y la cambié. Una de las tres piezas, la del medio, está bajada de altura e intensidad porque está pensada para los niños. Los niños son muy importantes, se detienen a mirar de forma natural”.

Su evolución pictórica se ha producido en paralelo a la de Barcelona, ciudad en la que ha sido testigo de las tendencias imperantes en lo que llevamos de siglo XXI. No en vano, llegó aquí en 2001 siendo un joven de 20 años muy arraigado a su tierra: Canarias me dio mi identidad, lo que me gusta, lo que soy, mis costumbres. Barcelona me hizo hombre, me dio mi profesión. Barcelona, su arquitectura, su color, su vida… Y es que, según considera el tinerfeño, cuando llegó, Barcelona era más libre. Era una explosión de color y de vida.  Era la capital mundial del grafiti en aquel entonces. Y tuvo claro que quería hacer de la pintura un medio de vida. El “boom” del street art que había en la ciudad le llevó a desarrollar sus primeros trabajos callejeros con el spray.

Sin embargo, su extensa formación artística le impulsa a explorar nuevos lenguajes más maduros que ya no encontraba en la calle. De ahí que fuese enfocándose en su estudio, también por una cuestión económica. En mi lienzo es donde soy totalmente libre y donde la gente compra mi discurso, mi concepto y mi historia aunque sin desengancharse del todo del muralismo o el street art: La calle la tengo como una vía de escape artística para momentos de libertad sin presión”.

Artista Txemy Basualto

©️Jose Gallardo

Aunque esa transición de la calle al estudio no fue un camino de rosas. Me costó unos 6 años volver a encauzar mi camino, reconoce destacando exposiciones como la realizada en la Casa Vicens, que le dieron solidez, un reconocimiento y mayor interés por sus proyectos. Aunque haya sufrido momentos de crisis, siempre me he dedicado a empujar, trabajar y buscar. Aunque en ese periodo, la solución pictórica no fuera la más lograda la gente me ha seguido apoyando.

Dos décadas después de su aterrizaje en Barcelona, Txemy se ha consolidado ya como un referente del panorama artístico barcelonés. “Tengo la suerte de que casi todo lo que hago se vende. Hago una pieza y la suelo vender. No tengo tiempo de tener obra almacenada. Además, en la actualidad cuenta con varios proyectos, entre los que destaca una exposición en una galería de Rabat tras un primer proyecto para el Museo de Arte Contemporáneo de Rabat. Voy a presentar una serie de esculturas con música, pintura, más una escultura en la calle, nos anuncia el pintor. Y hace hincapié en que es fanático de Eduardo Chillida, de quien ha adquirido parte de su forma de trabajo: Yo soy muy manual, necesito sentir la materia para construir y en eso me llamó la atención.

Pintura, escultura, música…Su exploración continua, unida a su dominio del arte en general, le ha llevado a fusionar diferentes disciplinas. La música me afecta mucho a la hora de pintar. Uno de mis mejores amigos es compositor y he entendido que influenciar mi pintura con su trabajo musical es muy interesante y a la inversa”. Como vasos comunicantes describe, “se va creando una pieza de música y una pieza pictórica a la vez, conectadas”. Dicha técnica la utilizó por primera vez en 2022, en el Centro de Historia de Zaragoza: El músico había montado su set, con sus altavoces. Y mientras creaba su música yo pintaba. De aquella performance inicial se ha pasado a un trabajo más pausado: Él trabaja en su estudio y yo en el mío. Me pasa un archivo por WhatsApp y me lo pongo en los altavoces”. De este modo ambos se ven influenciados en la fase de creación y desarrollo. Un 2x1 artístico que pueden disfrutar los afortunados que adquirirán alguno de sus trabajos.

Para el resto de los barceloneses, siempre nos quedará la opción de descubrir su trazo alegre y sus tonos suaves en la calle Buenaventura Muñoz, 13-15. Aunque en este caso, la música habrá que traerla de casa.

Mural-nnwallery-txemy

Nos despedimos de Txemy, convencidos de que nuestro proyecto NN Wallery continúa dejando una huella artística de calidad en Barcelona. Cada nueva intervención, ¡y son 29!, consolida aún más su posición como referente pionero en sostenibilidad y demuestra su contribución a la revitalización del entorno a través del arte urbano.

NN Wallery pone de manifiesto el poder transformador, enriquecedor e interrogante del arte en el espacio público de forma significativa. Brindando una experiencia visual exclusiva y enriquecedora para todos aquellos que la disfrutan, especialmente quiénes la ven tomar forma de la mano de sus artistas. Cada nueva intervención genera interacción y aprecio por la cultura contemporánea en la Ciudad Condal, que perdura mediante la transformación que va viviendo el mural con el paso del tiempo.

imagen_destacada
Mural manos de Txemy
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