Barcelona, ciudad de cine (I)
2017-12-07
Barcelona ha servido como decorado de numeroas películas que han utilizado calles, plazas y monumentos de nuestra ciudad para ambientar sus películas

Semana a semana hemos ido descubriendo en este blog cómo la ciudad de Barcelona ha servido de fuente de inspiración para disciplinas artísticas como la fotografía o la literatura. Precisamente, de la fusión de las palabras y las imágenes nació el cine, que no ha dudado en aprovechar la diversidad arquitectónica de nuestra ciudad para utilizarla simplemente como decorado o como parte fundamental de sus historias. Las hay dramáticas, bélicas, históricas, apocalípticas y, cómo no, románticas. Unas, integrando el paisaje urbano en la diégesis de la película y otras, simulando la Francia medieval o una California postmoderna. Pero todas han utilizado calles, plazas y monumentos de nuestra ciudad para ambientar sus películas. ¡Y es que Barcelona también se ve en el cine!

 

De todas las películas ambientadas en nuestra ciudad, quizás el principal referente sea Vicky, Cristina, Barcelona, dirigida por Woody Allen y protagonizada por Javier Bardem, Penélope Cruz y Scarlett Johansson. Criticada en su momento por ofrecer una Barcelona de postal, la película narra la estancia de dos jóvenes norteamericanas en Barcelona, que verán cómo sus apacibles vidas quedan convulsionadas al conocer a un bohemio pintor (Javier Bardem) y su alocada exmujer (Penélope Cruz). Al tratar sobre la experiencia barcelonesa de dos turistas, la filmación no podía obviar localizaciones como La Pedrera, la Sagrada Familia, el recinto Modernista de Sant Pau o el Park Güell. El Tibidabo, La Rambla, la Plaza Sant Felip Neri, las calles del Raval, la Ciutadella, Paseo de Gracia, el MNAC y el MACBA completan la guía turística que el cineasta neoyorkino realizó para poner nuestra ciudad como destino de moda entre sus compatriotas.

Plaza San Felipe Neri

 

También protagonizada por Javier Bardem, Biutiful nos ofrece una Barcelona mucho más oscura, marginal, en la que el personaje interpretado por Bardem inicia una lucha contrarreloj por garantizar el bienestar de sus hijos ante la cercanía de su muerte. Esa lucha le lleva a descender a los inframundos de la ciudad a través de talleres ilegales en los que se explota a los trabajadores, o el Top Manta visto desde la piel de un mantero. Para transmitir esa Barcelona invisible a ojos del turista, Alejandro G. Iñarritu escogió atmósferas grises y frías, como las del Cementerio de Sants, la plaza Real, el metro y los autobuses de Barcelona o las playas de la Barceloneta y de San Sebastián.

 

Aunque para inframundo real, el que nos muestra la apocalíptica Los Últimos Días, protagonizada por Quim Gutiérrez y José Coronado, en la que Barcelona sirve como paradigma de la devastación que la epidemia conocida como “el pánico” genera en las principales ciudades del mundo. Una sensación de agorafobia que recluye a los supervivientes en la red de túneles del metro y el alcantarillado de nuestra ciudad. La calle Muntaner llena de coches abandonados, o los animales del zoo campando a sus anchas por el Arco de Triunfo son algunas de las escenas más impactantes del film.

 

Otras películas en las que la ciudad se hace reconocible son: Todo sobre mi madre, Perros Callejeros, Salvador, Libertarias, Los Tarantos, Manuale d’Amore, o Anacleto, agente secreto. En todas estas películas aparecen localizaciones como la plaza Real, la Vía Layetana, el Palau de la Música, o los ya desaparecidos barrios de barracas de El Somorrostro o el Campo de la Bota. Todas estas películas no sólo están rodadas en Barcelona, sino que están ambientadas en la ciudad. Es decir, las historias de los personajes transcurren en Barcelona y así se transmite a través de los diálogos y de la interacción de los personajes con su entorno.

Barcelona, carrer Paradís

 

Como estas, decenas de producciones se instalan anualmente en Barcelona para utilizar nuestra ciudad como decorado en películas de todo tipo de presupuesto. Para dar a conocer todo el cine realizado en la ciudad, el Institut Cultura de Barcelona, a través de la Barcelona Film Comission ofrece el programa Pantalla Barcelona, con el que disfrutar semanalmente de una sesión de cine rodado o producido en la ciudad y, ¿quién sabe? quizás descubrirse a uno mismo como extra involuntario en alguna de las cintas emitidas. Todo es posible en una ciudad de cine como Barcelona.