5 Esculturas para realizar una ruta low-cost por Barcelona (II)
2019-01-17

La cuesta de enero sigue en sentido ascendente y el primer mes de enero prosigue su marcha lento y pesaroso. Aunque ya nos encontremos en la segunda quincena y febrero asome a lo lejos, el día más triste del año y la llamada Semana de los Barbudos nos indican que lo peor todavía no ha pasado. Por eso seguimos con nuestra propuesta low-cost por Barcelona con la que disfrutar un día de ruta por nuestra ciudad a bajo coste en la que podremos visitar algunas de sus esculturas más representativas. ¡Acompáñanos!

 

Estel ferit

También conocida como los cubos, esta escultura se ha convertido en un gran reclamo para instagrammers, tanto locales como foráneos. Su ubicación frente al mar y el juego de luces que produce la salida del sol tras el objeto hace que se puedan encontrar en la red cientos de imágenes protagonizadas por esta escultura diseñada por Rebecca Horn.

Cuatro cubos, apilados de manera desordenada los unos sobre los otros que se han convertido en uno de los símbolos del barrio. A partir de ahí, las interpretaciones. La más extendida apunta a que esta escultura es un homenaje de Horn a los míticos chiringuitos que poblaban la playa hasta la transformación preolímpica. Otra teoría con mucha imaginación, aunque poco peso, sostiene que los cubos son una alegoría a los cuartos de piso de la Barceloneta. Es decir, a los minipisos de 30 m2 surgidos en los orígenes del barrio, entre los siglos XVIII y XIX.

 

Músico tocando la guitarra frente a la escultura Estel Ferit ©Rosalba Casalnuovo

 

Mamut de la Ciutadella

¿Qué hace un mamut en el parque de la Ciutadella? Se preguntan a diario los visitantes del principal jardín urbano de Barcelona. Para responder esa pregunta hay que remontarse a los orígenes del recinto, cuando tras la Exposición Universal de 1888 se decidió reconvertir el parque y todos sus pabellones modernistas en un auténtico “protohub” científico en el que albergar las sedes de diferentes disciplinas del conocimiento. 

En ese contexto, en un momento dado se apostó por reconstruir diferentes especies prehistóricas que habían poblado Cataluña, de las que finalmente solo se llevó a cabo un mamut. Como dato curioso cabe destacar que la escultura, obra de Norbert Font, supuso en su momento una gran innovación constructiva, ya que se utilizó para ello cemento armado, técnica aún inexistente en la Barcelona de 1907. Sea como fuere, lo que es innegable es que desde entonces, este ser antediluviano se ha convertido en el preferido de los más pequeños, que aprovechan para subirse a su trompa y hacerse fotos con él.  

 

Niño jugando con su hijo en el Mamut de la Ciutadella ©Enfo

 

David y Goliat

Construido en los antiguos terrenos industriales del Poblenou con motivo de los Juegos Olímpicos de 1992, el parque de las Cascadas es uno de los símbolos de la apertura de Barcelona al mar. Además de su zona de verde, el conjunto cuenta también con una serie de esculturas llamadas El poder de la palabra, diseñadas por Auke de Vries y que fue un obsequio de Holanda a la ciudad de Barcelona durante los Juegos Olímpicos. Aunque sin ningún género de duda, la escultura más llamativa de todo el conjunto es David y Goliat, del artista catalán Antoni Llena. Se trata de una enorme máscara que parece que esté flotando en el aire, gracias a la ligereza de sus puntos de apoyo, tres patas retorcidas que ofrecen sensación de fragilidad y de que en cualquier momento la máscara se puede venir abajo. 

Esta controvertida obra fue un encargo del entonces delegado de urbanismo del ayuntamiento de Barcelona, Oriol Bohigas, quien decidió sembrar la ciudad de esculturas en una época en la que el MNAC estaba cerrado y el MACBA todavía no había abierto. Será por el hecho de que no hay demasiada explicación en su obra que hoy, 27 años después sigue siendo tan incomprendida como fotografiada.

 

David i Goliat, escultura en el Parque de les Cascades

 

Barcino

Siete esculturas independientes entre sí que vistas con perspectiva forman una unidad. Eso es Barcino, la obra de Joan Brossa que da la bienvenida a la antigua Colonia Iulia Augustia Faventia Paterna Barcino, origen de Barcelona, y que se alzó sobre un castro en la zona ocupada actualmente por el barrio gótico. No es casual que esta escultura se ubique junto a la catedral, ya que allí, en la plaza Nova se hallaba una de las puertas de entrada a la ciudadela romana, de la que todavía nos quedan vestigios que lo atestiguan. 

 

A través de seis letras esculpidas en bronce y una en aluminio, Joan Brossa rinde homenaje a los orígenes romanos de nuestra ciudad con siete piezas de arte en sí mismas que solo con la perspectiva y el entorno adquieren una unidad. Este ideograma fue creado por el poeta y artista plástico Joan Brossa en 1992, aunque no se colocó en la calle hasta 1994, cuando se clavaron en el suelo, junto a la antigua muralla de la ciudadela. Desde ese momento se ha convertido en un atractivo más de los muchos que atesora la zona, y que es disfrutada a diario por los turistas que deambulan por los aledaños de la catedral.

 

Escultura Barcino en la Plaza Nova. ©Enfo

 

Dragón del Parc Güell

Podría ser sin duda una de las esculturas más emblemáticas de nuestra ciudad, pero la reconversión del Park Güell en un lugar de pago hace que se salga del espíritu de estos artículos que era ofrecer un plan low-cost con el que disfrutar de una excursión en Barcelona a bajo coste.  Aún así, no podemos negar la enorme carga simbólica que el famoso dragón se ha convertido en un auténtico símbolo no ya solo del parque, sino de Barcelona en sí misma. 

Ascendiendo desde la Casa del Guarda que da acceso al Park Güell, nos encontramos con la famosa escalinata simétrica por la que se accede a la ya icónica salamandra esculpida en piedra y acabada en trencadís con la que cientos de turistas se fotografían a lo largo del día. Una vez allí, solo toca armarse de paciencia, esperar turno, encuadrar bien, hacernos una foto y luego recortarla para que parezca que estábamos solos en ese momento.

 

Dragón de Gaudí en el Park Güell

 

Además, de este decálogo ofrecido durante estas dos semanas, Barcelona cuenta con gran cantidad de esculturas repartidas por toda la ciudad, que además de decorar plazas, parques y calles, también rinden tributo a grandes personajes de nuestro entorno o de nuestro tiempo. La dama del paraguas, la jirafa coqueta, el toro pensador, Caperucita Roja, Carmen Amaya o el tributo a Walt Disney son solo algunos ejemplos de los cientos que podemos encontrar callejeando por nuestros barrios. Para conocerlas solo necesitaremos una T-10, ganas de caminar, y llevar el móvil a tope de batería. Un auténtico fotón te espera a la vuelta de la esquina.