Sant Joan 2018, purificación de agua y fuego en Barcelona
2018-06-25

Los turistas que den un paseo por Barcelona durante estos días podrán encontrarse barricadas de madera en algunas de las plazas de la ciudad. Lejos de estar organizando una revolución, la ciudad prepara una de sus noches más mágicas, la verbena de San Juan, una festividad de origen pagano que celebraba el solsticio de verano y que el Cristianismo supo apropiarse asignando al  24 de junio el nacimiento de San Juan Bautista.

Con el paso de las generaciones esta fiesta ha ido perdiendo en espiritualidad hasta la actual verbena de San Juan, una fiesta popular tal y como la conocemos hoy y que goza de gran arraigo tanto en nuestra ciudad como en el resto del litoral mediterráneo. En el caso de Barcelona, se vive de una forma muy descentralizada, en todos los barrios, aunque con diversos elementos comunes propios de esa noche como son las verbenas, las cenas populares, los bailes con orquestas y por supuesto las hogueras, que se alzan en las principales plazas y cruces de nuestra ciudad.

La tradición marca que todas las hogueras deben ser encendidas con la Flama del Canigó, un fuego surgido en la cima de este macizo y que la medianoche del 22 de junio comienza su recorrido, esparciéndose y desdoblándose para encender las hogueras en pueblos y ciudades. Barcelona es partícipe de esta tradición desde hace más de medio siglo. Así, la tarde del 23 la Flama del Canigó es recibida de manera solemne en la plaza Sant Jaume, donde, además de las principales autoridades, también se hallan presentes los Gigantes y el Águila de la Ciudad, que bailarán para celebrar el solsticio de verano. Tras encender un pebetero, representantes de cada barrio cogen un poco del fuego primigenio para llevar la lumbre que encenderá las hogueras de todos los distritos.

 

Recepción de la flama del Canigó en la Plaza Sant Jaume ©Ajuntament de Barcelona

El encendido de las hogueras al caer el sol da paso a una noche en la que algunas calles aparecen sembradas de bombillas y banderas de papel verdes, rojas y amarillas, como cantó Joan Manuel Serrat. Así, bajo un manto de guirnaldas y con la luz de fuegos artificiales de fondo, los vecinos organizan cenas populares al aire libre, que tienen su punto álgido a las 12 de la noche del 23 al 24 de junio. El fuego y el agua protagonizan un ritual para purificar y ahuyentar a los malos espíritus, bien sea con un baño en el mar a medianoche o con una hoguera en plazas y calles. Después, esta ancestral celebración continúa en las playas y en las calles con las tradicionales verbenas, amenizadas con orquestas y grupos musicales que hacen bailar a los  asistentes hasta que el sol les dice que es de día, en el mejor de los casos, o hasta que las brigadas de limpieza municipales hacen acto de presencia en playas y parques, recogiendo todos los residuos generados en la noche más corta del año.

Y, como todas las fiestas de este país, la de San Juan también tiene un postre típico: la coca, una torta de hojaldre y harina de diferentes variedades con frutas, piñones, crema o nata, que marida muy bien con otro producto típico catalán como es el cava.

Sea con un baño nocturno en sus diferentes playas, con las hogueras de barrio o con las verbenas populares, Barcelona reúne todos los ingredientes para hacer de esta festividad una experiencia mágica y renovadora. ¿Te lo vas a perder?