La Barcelona más Pritzker
2019-04-04

Barcelona es una de las capitales mundiales de la arquitectura. Sea por la enorme huella dejada por Gaudí en esta disciplina, o bien por la enorme relevancia adquirida por nuestra ciudad desde la celebración de los Juegos Olímpicos Barcelona’92, lo cierto es que lo mejor de la arquitectura mundial ha ido dejando su poso en forma de pabellones, teatros, auditorios y otras construcciones arquitectónicas singulares. No es esta una afirmación presuntuosa, sino basada en un hecho concreto. De los 41 arquitectos galardonados con el premio Pritzker, considerado el Nobel de arquitectura, 10 han diseñado al menos un edificio en nuestra ciudad. Por eso, hoy proponemos una ruta por la Barcelona más Pritzker. ¿Nos acompañas?

Arota Isozaki (2019)

Siguiendo un criterio cronológico, de más reciente a más antiguo, nuestra ruta comienza con el ganador de este año, el japonés Arota Isozaki, que en nuestra ciudad ha dejado tres obras de especial relevancia. De todas ellas, la más representativa es sin duda el Palau Sant Jordi2, edificio que se construyó entre 1983 y 1990 y que fue uno de los emblemas de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92. La construcción del mismo fue de tal envergadura que ya por aquel entonces costó la friolera de 54 millones de euros. Para el recuerdo siempre nos quedará el alzado de la famosa cubierta, que se puede ver en este timelapse sobre la transformación de Barcelona para la cita olímpica.

 

Pero el Sant Jordi no es la única obra de Isozaki en nuestra ciudad. Ya en tiempos más recientes diseñó la marquesina y el hall de acceso al CaixaFòrum, así como el edificio de oficinas Districte 38, que podemos encontrar en la Zona Franca. 

RCR Arquitectes (2017)

Los últimos ganadores españoles del Pritzker. Rafael Aranda, Carme Pigem y Ramon Vilalta fundaron en 1988 el estudio de arquitectura RCR, que definen como “Taller creativo de arquitectura”. En marzo de 2017 recibieron el Premio Pritzker. En la entrevista que pudimos hacerles con motivo de su premio nos dejaron una afirmación de esas que habría que analizar en cualquier facultad de arquitectura: “La arquitectura tendría que evolucionar hacia la belleza. La funcionalidad es efímera”. A pesar de su cercanía con nuestra ciudad, Barcelona no es una ciudad en la que se hayan prodigado mucho. Tan solo cuentan con dos recintos en la  capital catalana: la Biblioteca Sant Antoni-Joan Oller, ubicada junto al Raval, y el Espacio Enigma, el restaurante que el chef con tres Estrellas Michelín Albert Adrià abrió en 2017 en Barcelona.

Jean Nouvel (2008)

En 2008 el jurado del premio Pritzker reconocía al francés Jean Nouvel con el mayor galardón que un arquitecto podía recibir. Y como ha sucedido este año con Isozaki, el nombre de Nouvel no resultó desconocido ante la opinión pública catalana puesto que fue él el que diseñó uno de los edificios que ha pasado a ser un icono de nuestra ciudad: la torre Glòries. Desde su inauguración en 2005 ha cambiado el skyline de nuestra ciudad, ya que con 142 metros es el tercer edificio más alto de Barcelona, solo superado por la torre Mapfre y el Hotel Arts. Para diseñar el edificio, Nouvel tuvo en cuenta otros emblemas de la cultura catalana, como el macizo de Montserrat o las columnas de la Sagrada Familia, cuyas formas inspiraron el aspecto cilíndrico y apepinado del edificio. Con esa forma tan transgresora en su momento, el edificio causó gran conmoción y polémica en nuestra ciudad.

 

Premio Pritzker en Barcelona_Pere Lopez

 

Más allá de su apariencia física y su envergadura, la singularidad del edificio cobra mayor fuerza por la noche, cuando se ilumina y el edificio se hace visible desde diversos lugares de la ciudad, integrándose en el paisaje urbano de Barcelona gracias a sus 4.500 dispositivos LED capaces de generar imágenes en movimiento.

Aunque es la más representativa, la torre Agbar no es la única huella de Nouvel en la ciudad condal: el Parc Central del Poblenou, el hotel Catalonia Fira o la remodelación de la antigua fábrica Moritz, en el barrio de Sant Antoni, llevan también su sello. 

Herzog & Meuron (2001)

Los ganadores de la edición 2001 del Premio Pritzker fue para el estudio formado por los suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, quienes por aquella época ya estaban trabajando en otro edificio singular de nuestra ciudad: el edificio Fòrum, inaugurado en 2004 con motivo de la celebración del Fòrum Universal de las Culturas, un evento creado en nuestra ciudad con la pretensión de hacerlo itinerante por el resto del mundo, como los Juegos Olímpicos o la Exposición Universal. Aquel evento supuso la recuperación urbanística del barrio de Besòs y la extensión de la Diagonal hasta la mismísima línea de playa, con la que Barcelona, esta vez sí, se abría definitivamente al mar. De aquel Fòrum nos han quedado diferentes construcciones singulares, como la placa fotovoltaica o el edificio diseñado por Herzog & Meuron, que actualmente acoge el Museu Blau, del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona.

 

Premio Pritzker en Barcelona_Museu Blau

 

Arquitectónicamente nos encontramos ante un vanguardista edificio en forma de triángulo equilátero de color azul marino, con una altura de 25 metros y con 180 metros a cada lado. Curiosamente, la ubicación y la orientación del edificio sobre el plano de Barcelona hace que dos de sus fachadas sean una exacta prolongación de la avenida Diagonal y de la Rambla Prim, quedando su tercera fachada orientada hacia la explanada trasera y el mar Mediterráneo. El interior del edificio dispone de un gran auditorio para 3.000 personas y un restaurante con terraza superior, además de pequeños espacios para conferencias, conciertos y oficinas.

Norman Foster (1999)

Otro de los ganadores cuyo nombre lleva décadas asociado al skyline de Barcelona. Suya es la famosa torre de Collserola que se alzó junto al Tibidabo para facilitar la retransmisión audiovisual de Barcelona’92 al resto del mundo. Con una altura de 288 metros desde su base, es la torre más alta de Cataluña y la segunda torre de telecomunicaciones de todo el país. Teniendo en cuenta que se sitúa en el Turó de la Vilana, a 445 metros sobre el nivel del mar, el extremo más elevado de la torre sobrepasa los 700 metros de altitud.

La estructura está formada por una viga o fuste vertical de 4 metros de diámetro que sostiene un edificio de 13 plantas, entre las que podemos encontrar un restaurante, un espacio para convenciones y el mirador más espectacular que podamos imaginar sobre Barcelona. Para soportar las 3.000 toneladas que pesa esta desproporcionada estructura, hubo que hacer unos cimientos de 20 metros por debajo del suelo. 

 

Premio Pritzker en Barcelona_Torre Collserola

 

Aunque estos edificios sean quizás los más emblemáticos, Barcelona cuenta con más edificios singulares diseñados por celebridades del sector como Rafael Moneo, Frank Gehry, Richard Meier, Ieoh Ming Pei o Toyo Ito…¡La lista no se acaba en un post!

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