Sagar: “Barcelona siempre va a ser una olla de ebullición artística”
2019-11-14

Es imposible hablar con Sagar (Zaragoza, 1974) sin acabar recibiendo una clase magistral sobre el arte urbano, el graffitti y sobre la Barcelona artística. No en vano, combina sus proyectos como ilustrador y dibujante con la docencia en la escuela Joso de cómic y artes visuales. Es su pasión y así lo transmite, con facilidad, con palabras sencillas, con ejemplos claros y mundanos. Por eso, la lección recibida durante una extensa charla es de esas que abren los ojos del receptor y le hace adquirir una visión global de algo, a priori, tan abstracto como es el arte urbano. 

Así, cercano y didáctico es el encargado de diseñar el muro de obra que rodea las obras de Fraternitat 5. Lo lleva en la sangre desde que dejase su Aragón natal para venirse a Barcelona con la maleta de las ilusiones. “Yo quería estudiar Bellas Artes y en Aragón no había. Y en ese momento, a mediados de los noventa, Barcelona era la capital mundial del diseño. Por eso vine con la idea estudiar y luego ya quedarme a trabajar”. Cuestión de suerte, o de tener estrella, antes de acabar la carrera ya consiguió trabajo en un estudio de animación en el que su primer encargo fue el diseño de un audiovisual para una ópera de La Fura dels Baus. 

Fue durante esa época cuando empezó a publicar cómics como hobby. “Es una inquietud que tenía desde niño. Nunca dejé de hacerlo y llegó un momento en que vi que podía vivir de eso”. Y fue de esa manera como Sagar se hizo una celebridad en esto de la ilustración y el mundo del cómic. Con todos esos mimbres, su nombre es uno de los que Norma Cómics puso encima de la mesa cuando el proyecto NN Wallery de Núñez i Navarro empezaba a tomar forma. Y eso que el artista no lo veía nada claro en un principio. “Mi primera reacción fue que no quería saber nada, no por ser Núñez i Navarro, sino porque la propuesta llegaba a través de una agencia de publicidad (Chârles). Yo había trabajado muchos años para publicidad y es un trabajo muy exigente. Me pilló en un momento con mucho volumen de trabajo. Luego cuando vi bien el proyecto me convencí y ha acabado siendo uno de los mejores que he realizado”.

 

Sagar Barcelona

 

La clave del cambio de opinión estuvo en la libertad que sintió para llevar a cabo el mural que más se ajustase a su trabajo. “Desde Norma me transmitieron que Núñez i Navarro quería algo personal mío, con mi estilo. Por eso me centré en el barrio de Gràcia. Aunque al fin y al cabo, es una manera de conocer Barcelona. No se pueden entender la una sin la otra”. Ya con la decisión tomada, faltaba encontrar el tema y ahí, Sagar tampoco tuvo demasiadas dudas sobre la orientación que le daría a la obra. “En los últimos años me he centrado mucho en dibujar música, así que tenía claro que el enfoque iba a ser musical. Cuando ya supe que el mural iría en el barrio de Gràcia ya lo tuve clarísimo porque las propias fiestas del barrio me iban a servir de ayuda para un enfoque musical y urbano accesible para todos, una música que tú te puedes encontrar por la calle”. 

Así, con Gràcia como telón de fondo, comenzó el diseño de un mural costumbrista en el que se pueden distinguir escenas cotidianas del barrio, como sus fiestas y sus terrazas. Aunque para el artista, “el foco estaba en la gente. Los decorados son para ubicar, para situar la escena, pero el peso recae en la gente. Si quitásemos ese fondo y colocásemos el de otro distrito de la ciudad, el mural seguiría funcionando igual”. 

Una de las escenas que más llama la atención de su mural es un concierto en el que los artistas son los padres de la rumba, Peret y el pescaílla. “Yo vivía en Gràcia y una vez, paseando descubrí una placa en la que se anunciaba que allí había nacido el Pescaílla. Así que la rumba no podía faltar” Y como estos, toda una pléyade de artistas y referentes del cómic y la música aparecen en las diferentes escenas, escondidos entre el público, en plan dónde está Wally. “El dibujante Warren Ellis y músicos como Brett Anderson (Suede), Scott Walker, David Bowie o Christina Rosenvinge”. De todos los cameos estelares, el más curioso es el del propio Sagar, que en plan Hitchcock aparece mirando a los paseantes del carrer Fraternitat con su hija sobre sus hombros. “Pensé que si salían otros en escena, también podía aparecer yo. Pero me hace más ilusión por compartirlo con mi hija que no por salir yo”. Como pudo comprobar él mismo mientras contemplaba al grafitero Berock implementar su obra sobre el muro, “la gente pasaba y se quedaba mirando. Flipaban bastante al ver la obra. El feedback era muy positivo”.

 

Sagar Barcelona

 

Ya acabado el mural, y con el reconocimiento del barrio, la obra permanecerá expuesta hasta que finalicen las obras, allá por 2021-2022 y el muro sea derribado. En ese momento, el trabajo de Sagar desaparecerá, algo que el propio artista lleva con naturalidad. “Realmente no me da pena porque ya lo sabía desde el principio. Además, no suelo encariñarme de las obras que realizo. Al final todo es efímero”. 

Es en ese punto de la conversación cuando sale el docente que Sagar lleva dentro y comenzó ahí una auténtica clase magistral sobre el arte, su futuro y su misión. “Llevamos unos años en que todo es tan intenso, impulsivo y rápido que no somos capaces de tomar perspectiva, valorar cuál es el camino, saber si hay una tendencia, y si va a prevalecer sobre las demás. Lo más importante es crear cosas que generen belleza”. 

También sobre la ciudad que lo acogió y en la que se ha forjado como ilustrador. “Barcelona siempre ha sido un puntal artístico a nivel europeo y mundial. Y siempre va a ser una olla de ebullición artística”. Sobre ese tema destaca la “democratización” del arte y su salida a la calle. “Ya no tenemos que entrar al museo a verlo. Gran parte de ese cambio lo encontramos en los murales”, en la línea de lo que sucede actualmente en Roma, un auténtico espejo en el que mirarse. Sobre todo en el campo del graffitti. “Hace unos años era algo prohibido y perseguido por la ley. Que poco a poco se vayan dando permisos y se busque que la gente ponga murales en la ciudad es importante. Afortunadamente, acciones como NNWallery de Núñez i Navarro dignifican la profesión”. 

 

Sagar Barcelona