La fotografía como esencia de un hotel
2017-09-21

Hoteles con encanto, hoteles tematizados, hoteles-Spa…Hoy día las grandes compañías del sector, y las pequeñas también, intentan dar a sus espacios una personalidad definida, un “caliu” que se dice en Cataluña, para que la estancia del huésped se convierta en una auténtica experiencia que recordar al dejar su habitación, más allá de la comodidad de la cama o las amenities del baño. Y no hace falta irse al Bellagio, al Venetian o al Luxor de Las Vegas  para empaparte de esa atmósfera especial que hace que alojarse en un hotel sea mucho más que un lugar en el que dormir cuando visitamos una ciudad.

En el caso de Núñez i Navarro Hotels la personalidad de los hoteles se construye a través de la fotografía. Esa es su esencia. Da igual alojarse en el monumental Hotel 1898, como en el U232, el Granvía, el Soho o el B-Hotel. Como si de una galería se tratase, en todos se halla siempre un hilo conductor que se extiende planta por planta y otorga al edificio un estilo definido y fácilmente reconocible. ¿Los analizamos?

Hotel U232: Iconos de una Barcelona no tan lejana

En el corazón del Eixample se halla el Hotel U-232, en el que podemos disfrutar de un sensacional reportaje realizado en los años 70 por Maria Espeus. En él, la retratista oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona’92 plasmó la Barcelona que le acogió cuando vino desde París. Lo mejor de este reportaje es sin duda la naturalidad con la que la fotógrafa sueca se dejó llevar por una ciudad desconocida para ella: “no tenía trabajo, así que me dedicaba a pasear. Estos rincones, y algunos más que ya no existen, me llamaban mucho la atención. Pero no los buscaba. Simplemente paseaba y los encontraba. Me gustaban, pero no los busqué”. Así, con su mirada escandinava fue capturando todo lo que le llamó la atención de aquella Barcelona y que resultaba nuevo para ella: el popular avión que sobrevuela el Tibidabo desde 1928, la administración de loterías El Gato Negro o el viejo cartel que indicaba el atraque de las “golondrinas” en el puerto de Barcelona, pasando por un quiosco de las Ramblas o un aperitivo de aceitunas y berberechos con una copa de vino. Todas estas imágenes, a distinto tamaño, adornan las diferentes estancias comunes del hotel, como el lobby o los pasillos y recuerdan la Barcelona que existió no hace demasiados años, en la que se respiraba todavía un ambiente de pueblo.

 

Hotel 1898: Un viaje a las Filipinas españolas

Si el reportaje del U232 ya estaba hecho, el del Hotel 1898 surgió previo encargo. Aunque parezcan fotos antiguas de los años 50, todas las instantáneas que decoran el único hotel colonial de Barcelona fueron tomadas en 2006, cuando Maria Espeus viajó hasta allí para mostrar las Filipinas y las plantaciones de tabaco, ya que el hotel antiguamente fue la Compañía de Tabacos de Filipinas. Una vez allí, Espeus decidió buscar vestigios españoles de la época de las colonias. Así, del encargo inicial de 30 fotografías, se pasó a una colección de más de 120 imágenes repartidas por todo el hotel: retratos, fotos detalles, palmeras, hojas de tabaco y planos generales guían un viaje en el tiempo a través de las diferentes estancias del hotel. Igual que sucediera en el U232, todas las fotografías están realizadas en blanco y negro, uno de los rasgos característicos de la obra de Maria Espeus: “A mí me gusta mucho más. Con el color ya lo tiene todo hecho. Si tú tienes una fotografía en blanco y negro siempre puedes imaginar el color”, afirma la fotógrafa.

 

 

Hotel Granvía: estilo retro para un palacete del siglo XIX

Ese juego con el cromatismo de las imágenes se hace presente en la colección de imágenes que decoran el Hotel Granvía, también realizadas por María Espeus. La ausencia de color y el atuendo de las modelos nos retrotraen hasta los años 40, aunque aquí también hay truco: “el look lo hicimos a propósito. Me encantan los años 40 y quisimos darle este toque”, defiende Espeus sobre la ambientación de época que lucen las modelos retratadas en diferentes ámbitos de su día a día.

 

Soho Hotel: Diseño, Confort, Arte y Modernidad

 En las antípodas del clasicismo que pueden transmitir las imágenes de María Espeus ya mencionadas, el Soho Hotel presenta una ambientación rompedora en colaboración con los diferentes artistas que han colaborado en su diseño con obras de arte que se fusionan con la funcionalidad del hotel permitiendo percibir sensaciones nuevas y entender conceptos a través del edificio y su interior. Muestra de ello sería el diseño arquitectónico ideado por el equipo de Alfredo Arribas (arquitecto entre otros del B-Hotel y de la rehabilitación de La Rotonda) o las obra visuales creadas por Franc Aleu, que absorben al visitante en un contundente juego de luces de metacrilato  que encarnan distintas partes del cuerpo en los que descubrir la forma de una mano, una oreja, una cara… 

En simbiosis con Aleu y Arribas, la ambientación interior del Soho Hotel se completa con los trabajos de Verner Panton y Etienne Krähenbühl, de inspiración pop y que abarcan escultura sonoras y todo tipo de objetos que se pueden encontrar en el hotel.

Estos son solo algunos ejemplos que atestiguan que la visita a un hotel es mucho más que un simple alojamiento. Así que la próxima vez que planifiquen un viaje de negocios o unas vacaciones destierren ya de su mente aquella frase de: “total, si solo vamos a dormir”… Ahora los hoteles se aprovechan al máximo, o si no acérquense a cualquiera de los aquí citados. La ciudad puede esperar.