María Espeus: “La mejor foto es la que voy a hacer mañana”
2017-05-24

Tras pasar 40 años observando la ciudad a través de su objetivo, pocas voces pueden testimoniar mejor la gran transformación experimentada en Barcelona durante estas décadas. María Espeus (Boras, Suecia, 1949) ha sido la fotógrafa oficial de las ceremonias de Apertura y Clausura de los JJOO de Barcelona’92 y de la Expo’92 en Sevilla. Entre su extenso currículum figuran cientos de trabajos para agencias como Bassat Ogilvy & Mather o McCann-Erikson y para diversas instituciones públicas y privadas. Suyos son los reportajes que decoran los Hoteles U-232, Granvía y Hotel 1898. Por eso hemos querido entrevistarla y conocer su mirada sobre la Barcelona de entonces y la de ahora.

 

María, ¿Cómo te formaste tú?

Primero estuve en una escuela de Bellas Artes, pero vi claro que no podía aguantar allí cinco años. Así que lo dejé y empecé a buscar trabajo de ayudante de fotografía. Durante tres años trabajaba de día y me leía la técnica por las noches .

 

Tú eres sueca y tras cinco años en París te afincas en Barcelona desde 1977. ¿Qué te sedujo de nuestra ciudad?

Viniendo de los  grises y lluviosos inviernos parisinos , venir a Barcelona en el mes de febrero y ver las Ramblas fue... ¡una maravilla! Me dije: yo me quedo aquí

 

¿Mejor que en París?

Sí. ¡Ojo! Lo vivido en París no me lo quita nadie. Fue después de la revolución estudiantil de 1968 y aprendí tanto… Pero es que aquí cada día era una fiesta.

 

¿Qué queda de aquella Barcelona?

Queda poco, la verdad, y espero que no acabe siendo como Venecia. Ahora  ya no voy nunca por el barrio Gótico. Yo he llegado a estar sola en el Park Güell, con un café y un libro. Hoy es imposible. Pero no es un fenómeno de Barcelona, sino de Europa entera porque ahora hay más facilidades para viajar.

 

¿Cómo te abriste paso en aquella Barcelona siendo mujer y extranjera? ¿No te resultó difícil?

Al contrario, siendo extranjera me fue genial. No decía que era sueca porque entonces todos esperaban que respondiera al estereotipo. A veces decía que era Noruega (se ríe). No, en serio. En aquella época había muchas editoriales y siempre había trabajo. Además, en el mundo de la publicidad no había muchas mujeres fotógrafas.

 

¿Cómo te llegó el encargo de Barcelona’92?

A través del COOB. Me encargaron los retratos artísticos de las ceremonias de inauguración y de clausura de los Juegos Olímpicos.

 

Tú que viviste el antes, el durante y el después de aquella cita olímpica, ¿llegaste a imaginar la gran transformación que se cernía sobre la ciudad?

No. Sabía que iba a cambiar a partir de las Olimpiadas del 92, porque hasta entonces en Estados Unidos no sabían colocar Barcelona en el mapa. Pero la verdad es que no esperaba que lo hiciera  tanto.

 

 Ahora que se celebra el 25 aniversario ¿cómo lo estás viviendo? ¿Tienes nostalgia?

No. Ya lo viví. Yo no soy nada nostálgica: me fui de mi país, pasé por París… De vez en cuando sí miro las fotos de aquella época, pero en general no me gusta demasiado mirar atrás. Intento mirar siempre hacia delante.

 

¿No has pensado en publicar algún libro sobre aquella época?

Por el momento, no. Pero ya llegará.

 

El reportaje que decora el Hotel U232 muestra algunos iconos de la antigua Barcelona como el Tibidabo o las Golondrinas, ¿qué buscas transmitir con esos rincones de la ciudad?

Cuando llegué a Barcelona no tenía trabajo así que me dedicaba a pasear. Estos rincones, y algunos más que ya no existen, me llamaban la atención. Pero no los buscaba. Yo simplemente paseaba y los encontraba. Me gustaban. Pero no iba buscándolos.

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Si tuvieses que hacer un reportaje sobre Barcelona hoy en día, ¿qué ciudad plasmaría?

Iría a los barrios históricos: Sant Andreu, Sant Martí, el Clot etc. Hay rincones fabulosos. Allí todavía no ha llegado el turismo y se respira el ambiente de pueblo. Todavía se nota el legado de Pasqual Maragall como alcalde. Creo que ha sido una figura muy importante de la ciudad por todo lo que logró. Este legado, es más palpabe por esos barrios.

 

¿Qué cosas te siguen inspirando en Barcelona?

Es una ciudad muy cómoda. Ayer estuve nadando en el mar y hace dos meses estaba esquiando. Todo está cerca.

 

Hablemos del viaje a Filipinas para realizar el reportaje que hoy decora el Hotel 1898. ¿Fuiste allí con una distribución en mente?

Sí. El proyecto inicial era de unas 30 fotografías, pero no podía imaginarme lo que me encontré en Manila: violencia, miseria… Me lo imaginaba en otros países, pero no en Filipinas.  Al final, acabamos con unas 120 imágenes repartidas por todo el hotel.

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¿Fuiste allí sin una hoja de ruta?

 Hace 10 años internet no era como ahora, no podías informarte y prepárate tanto. Por ejemplo, cuando llegué a Vigán (colonia protegida por la UNESCO) la ciudad estaba destrozada. Pero es en situaciones como esta cuando se dispara tu creatividad.

 

Mucha gente nos pregunta si el reportaje es antiguo, de hace 50 años. ¿Intentaste trasladar esa esencia? ¿Por qué estas fotos?

El encargo era mostrar Filipinas, el tabaco etc. Recordemos que este hotel eran las oficinas de la Compañía de Tabacos de Filipinas, de ahí la idea del reportaje. Pero una vez allí, me informé sobre la historia del Hotel 1898 y por qué se llamaba así. Entonces decidí buscar vestigios españoles que quedasen allí.

 

Esa sensación de antigüedad ya se percibe al entrar en el Hotel Granvía, con esa colección de fotos que parecen de época

Este look lo hicimos a propósito. Me encantan los años 40 y quisimos darle ese toque.

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¿Por qué en Blanco y Negro?

Me gusta más que el color. Con el color ya lo tienes todo hecho. Si tú tienes una fotografía en blanco y negro siempre puedes imaginar el color. 

 

¿Tenías programado recorrer la parte de las islas?

No, no. Una vez que yo llego allí empiezo a informarme sobre dónde podía encontrar plantaciones de arroz y fuimos tomando decisiones sobre la marcha. Aunque no es algo que me guste porque  soy una fotógrafa que planifica mucho, muchísimo. Allí iba siempre un poco intranquila porque no sabía qué me iba a encontrar cada día. Por ejemplo, a mi me gusta hacer las fotos de madrugada, antes de que salga el sol, pero el conductor solía dormirse así que no llegábamos a tiempo.

 

¿Cómo se gana un fotógrafo la confianza a la hora de hacer un retrato?

Yo no soy captadora de imágenes. Si tengo que hacer un retrato me gusta charlar con ellos, saber si les apetecería, pedirles permiso etc. Hay que ganárselos. A mí no me gusta decir ponte aquí o haz esto. De hecho ya me he informado sobre los gustos y aficiones de esa persona para poder tratar con él y puedo estarme un par de horas hablando con esta persona. De esta forma, estudio y analizo qué quiero sacar de él.

 

Sorprende la cantidad de fotos de  detalle que decoran el hotel. ¿Todo es fotografiable?

Sí, sin ninguna duda. Absolutamente todo. Y absolutamente todos. Aunque yo no creo que una imagen valga más que mil palabras. Yo, con una foto, puedo engañarte escogiendo la luz, el ángulo.

 

Cartier Bresson hablaba del “instante decisivo”: ese instante  preciso en el que una escena se vuelve inmortal

Sí, pero yo justamente soy lo contrario. Antes de fotografiar una calle me he paseado al menos 10 veces por ella para ver la luz, la gente, el ambiente.

 

¿Y ese instante decisivo se aprende a intuir?

Sí, se puede educar, cultivar el ojo… Aunque yo creo que se tiene que nacer con esa sensibilidad.

 

Precisamente esa intuición y esa naturalidad desaparecen con el retrato. ¿Cómo se consigue naturalizar una situación que no lo es en absoluto? ¿Es lo más difícil de la fotografía?

Yo creo que sí, aunque también es una de las facetas más interesantes. El retrato es casi un paisaje.

 

La fotografía está de moda gracias a las Redes Sociales. ¿Qué has aprendido y qué te gustaría poder transmitir a los jóvenes?

No puedo aconsejar nada a nadie. Mi generación ha tenido mucha suerte. Estaba todo por hacer y gracias a eso yo me he podido hacer un nombre en esta ciudad, pero la gente joven que empieza ahora lo tiene muy difícil.

 

¿Qué tal te llevas con los filtros del Instagram?

Es una nueva época. A veces veo cosas interesantes. Pero todo va muy rápido. A veces demasiado.

 

¿De todos los trabajos que has hecho cual es el que más te ha gustado?

Casi todos. Sea grande o pequeño el encargo. Yo me lo paso genial haciendo fotos. Como decía, no soy muy nostálgica y no tengo una foto ni un trabajo preferido. Siempre digo que la mejor foto es la que voy a hacer mañana.

 

¿Crees que un fotógrafo se jubila alguna vez?

Yo al menos no. Si a mí me quitan la cámara, me muero.. Además de ganarme la vida con ello, adoro hacer fotografías. Es mi vida.

 

¿Hay algo que nunca hubieras pensado fotografiar?

 Jamás pensé que haría  fotos sobre naturaleza, flores... No me interesaba para nada. Pero desde el viaje a Filipinas, me empezó a gustar.

 

Durante más de 10 años has colaborado con el Grupo Núñez i Navarro ¿Qué destacarías de esa experiencia?

Fue una colaboración muy estrecha con Rosa Roselló, la decoradora. Trabajamos muy bien juntas. Al cabo de dos minutos de conocernos ya habíamos conectado.

 

¿En qué estás trabajando actualmente? ¿Cuál es tu próximo proyecto?

Estoy preparando una exposición en Vila-Casas. Todavía no tengo clara la temática. Estoy empezando a hacer personajes que de alguna manera me han impresionado. Actualmente estoy en el proceso de creatividad y al final puede decantarse hacia un lado o hacia otro.

 

 

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con fotógrafos como Carles Roig o Toni Mateu.

 

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