Gran Via, la interminable espina dorsal de Barcelona
2016-08-25

Barcelona es una ciudad que se mueve, que respira. Viva. Un mezclum de culturas en la que el visitante vive una experiencia que podemos tildar de única y sorprendente. La Dreta de l’Eixample, comúnmente llamada el “Cuadrado de Oro”  por reunir las joyas de la arquitectura modernista, se alza como el distrito con más presencia de art nouveau por metro cuadrado. Es más que habitual cruzarse con caminantes que solo miran hacia arriba. El paseante está casi obligado a mantener la mirada alzada debido a las maravillas que la ciudad le presenta.

Hotel Gran Via

 

De letra N a Primo de Rivera

Aunque lejos de los 56 km de longitud de Yonge Street en Ontario, Canadá, que alberga el Record Guiness como la calle más larga del mundo, la Gran Via de les Corts Catalanes puede presumir de ser la más larga de España. Tiene ni más ni menos que 13 km. Fue originalmente bautizada por Ildefons Cerdà como letra N y número 11, para transformarse, tras la guerra civil, en la avenida de José Antonio Primo de Rivera.

Para los amantes de las cifras y los datos curiosos, no está de más saber que, si realizaras el trayecto corriendo, tardarías aproximadamente una hora y media en finalizarlo y, a su vez, pasarías por delante de 689 portales.

Hotel Gran Via Barcelona

Algunas paradas obligadas

Os recomendamos deteneros en Gran Via 649, un edificio rehabilitado por Núñez y Navarro en el año 2000, y que actualmente está ocupado por viviendas de particulares, oficinas y locales comerciales. Siguiendo nuestra ruta hacia el centro, encontramos la casa Planàs, otro espacio destacable, en el cruce entre Gran Via y Roger de Llúria, parada obligada para los amantes de la arquitectura que buscan la esencia de Barcelona, lejos de los clásicos más populares.

Ante tan largo recorrido por la ciudad, nunca está de más detenerse y disfrutar del clásico vermut veraniego. Situado entre Paseo de Gràcia y Pau Claris, el Hotel Granvía es el enclave ideal para deleitarse con esta tradición gastronómica en un palacete construido en 1870 por el maestro de obras Jeroni Granell, gracias a la iniciativa del banquero Josep Maria Serra y de la filántropa Dorotea de Chopitea, que lo habitaron. De jueves a domingo, hasta finales de septiembre, el Granvía propone un vermut con todo incluido por solo cinco euros.

Este edificio renovado en 2013 promete hacer las delicias de sus aventurados visitantes en su espectacular terraza de 500 metros cuadrados. El sol y una agradable compañía ponen la guinda final a una ruta por la vía más larga de la ciudad.