Losetas made in Barcelona
2018-09-27

 Losetas diseñadas por Gaudí en Paseo de Gracia

Aunque arquitectónicamente Barcelona sea una ciudad que se disfruta mirando hacia arriba, hoy vamos a detenernos a contemplar el suelo de las aceras. En la mayoría de calles de nuestra ciudad observaremos una pequeña loseta o baldosa cuadrada con una flor grabada en relieve negativo. Normal, ¿verdad? ¿Y si os dijéramos que esa típica loseta de hormigón es uno más de los regalos que nos ha legado el Modernismo? Tampoco se trata ahora de dejar de pisar o de hacernos selfies con cada una de las baldosas que vamos encontrando a nuestro paso. Pero si dedicamos posts a todos aquellos elementos genuinos de nuestra ciudad, es justo que lo hagamos también con el panot o flor de Barcelona.

Panot de flor

Para entender su origen hay que remontarse hasta finales del siglo XIX. Con la caída de las murallas comenzó la urbanización del actual Eixample, que se llevó a cabo de forma desordenada, ya que cada vecino era responsable de pavimentar los 2,5 metros que tenía justo delante de su casa. Para ello, solo se podía utilizar los materiales que autorizaba el ayuntamiento: asfalto, piedra natural o cemento, según apunta Danae Esparza, diseñadora industrial en su tesina “El modelo de Barcelona de espacio público y diseño urbano”. De esa forma, la pavimentación fue tan caótica que Barcelona estaba llena de fango, pasando a ser conocida en las revistas satíricas de la época como Can Fanga.

 

Ante esa situación, embaldosar el suelo pasó a ser la mejor solución. En 1906 se llegaron a estandarizar cinco modelos de loseta: el de flor, el de calavera, el de círculos concéntricos, el de cuatro pastillas con cuatro círculos y, por último, el de cuatro pastillas, aunque finalmente el más recurrente y simbólico de nuestra ciudad ha acabado siendo el panot de flor, una pieza de hormigón de 20 x 20 cm que actualmente ocupa unos cinco millones de metros cuadrados del suelo barcelonés.

Aunque con la propia Esparza como voz discordante, el diseño tan característico del panot ha sido siempre atribuido al arquitecto Josep Puig i Cadafalch, ya que el dibujo coincide con el de las losas que adornan el vestíbulo de la Casa Amatller, también diseñada por él.

Panot de flor

 

Loseta Gaudí: 6 lados para formar un mosaico infinito

En el exterior del inmueble, otro tipo de loseta se extiende por todo el Paseo de Gracia. Es la loseta Gaudí, que como indica su nombre fue diseñada por Antonio Gaudí, convirtiéndose en su obra no arquitectónica más famosa, que incluso ha estado expuesta en el MoMA de Nueva York. La principal peculiaridad de este diseño es que es hexagonal, rompiendo con la tradición existente hasta el momento de hacer losetas cuadradas. La decoración de la baldosa está diseñada con motivos marinos, que solo llegan a apreciarse si a una loseta central se le agregan otras seis alrededor. Solo así podremos ver que se tratan de una caracola, una estrella de mar y un alga. Si seguimos encajando piezas correspondientes en los lados de cada una de las losetas observaremos que el suelo del paseo de Gracia se convierte en un mosaico infinito. En cuanto a su temática marina se debe a que en principio fue diseñada para pavimentar la Casa Batlló, en la que el mar y el agua se hace omnipresente piso a piso, aunque finalmente acabase utilizándose en el suelo de la Pedrera.

Losetas diseñadas por Gaudí en Paseo de Gracia

 

Como dato curioso cabe destacar que la empresa Escofet 1886 SA, fue la encargada de fabricar dicho pavimentado ya en 1906 y la que se ha encargado de sus posteriores sustituciones cuando ha habido obras o reformas en la zona, ya que conservan, entre otros materiales de la época, el molde metálico realizado a partir del original en cera que Gaudí 'modeló con sus propias manos', o eso al menos es lo que afirman. Sea cierto o no, el legado del genio de Reus va mucho más allá de sus obras cumbres, un legado que es fácilmente identificable en Barcelona. Aunque ese tema da para otro post.