10 zonas para hacer running en Barcelona
2018-08-13
Barcelona cuenta con diversas zonas en las que poder practicar running de forma cómoda y sin problemas de tráfico ni parones por semáforos

Reconozcámoslo. El running ha llegado a Barcelona para quedarse. No hay mes que no haya una carrera popular en alguno de los barrios de nuestra ciudad. Incluso algunas pruebas, como la Cursa de la Mercè o la de Sant Antoni han conseguido hacerse un hueco en el programa de sus respectivas fiestas mayores. Y eso por no hablar de algunos clásicos como la Cursa de Nassos, la de Bombers o la de El Corte Inglés, con limitación de inscripciones ante la fuerte demanda. Por encima de todas, las pruebas reinas del calendario: la ½ Marató y la Marató de Barcelona, que recorren los lugares más emblemáticos de la ciudad.

 

Uno de los secretos del éxito del running es la increíble capacidad de mejora que podemos apreciar en nuestro rendimiento con un poco de constancia en los entrenamientos. A partir de ahí, el marketing deportivo se encarga del resto. Muestra de ello es que a cualquier hora del día nos podemos encontrar gente poniéndose en forma. Sin embargo, aunque esta afición se pueda practicar en cualquier lugar de Barcelona, hay zonas de la ciudad donde es más cómodo demostrar que correr no es de cobardes. Por eso, hoy os presentamos las 10 zonas más runners de Barcelona.

 

1.     Carretera de les Aigües

De todas las que os proponemos hoy, esta es, probablemente la que cuenta con más adeptos. Se trata de una pista forestal de casi 10 kilómetros que conecta la plaza del doctor Andreu, a los pies del Tibidabo con la colina de Sant Pere Màrtir, en Esplugues. Un auténtico balcón sobre Barcelona situado en Collserola en el que podemos encontrar 2 o 3 grados menos que en el centro y respirar aire puro. Simplemente por ese detalle ya es recomendable subir hasta allí. A su favor cuenta también que el recorrido es bastante plano, accesible para todos los niveles. Al estar en la montaña, cuenta también con diferentes senderos y caminos de mayor dificultad que se adentran a lo largo del Parque Natural de Collserola. Eso sí, si subes hasta allí, no olvides tu móvil. Las fantásticas panorámicas sobre la ciudad llenarán de likes tu instagram.

 

2.     Barrio Gótico

Turismo y running en un solo concepto. Disfrutar de la Barcino romana y de la ciudad medieval de forma rápida y sin detenerse en los lugares: la catedral, plaza Sant Jaume, Sant Felip Neri, plaza del Rey… Aunque no es la más recomendable, puesto que nos perderíamos la esencia de la mayoría de lugares, hay que reconocer que es una opción con encanto. A su favor, es una zona peatonal y a primera o a última hora del día se puede correr a ritmo sin demasiadas aglomeraciones. Y así, callejuela a callejuela y plaza a plaza podemos sumar en un rato unos cinco o seis kilómetros rodeando el perímetro del barrio.

 

3.     Montjuïc

Un cuarto de siglo después de Barcelona’92, el espíritu olímpico sigue vivo en la montaña de Montjuïc. No hay carrera popular de prestigio que no utilice el reclamo de Montjuïc para ganar adeptos. Algunas como la Salomon Run combinan el gran perfil técnico de la zona con unas vistas de postal como principal aliciente. Si esos dos motivos no fueran suficientes, la enorme variedad de rutas, caminos, senderos que ofrece la montaña garantizan un estado de forma envidiable con cierta constancia y un millar de combinaciones de recorridos de entrenamiento sin caer en la monotonía. Eso sí, el punto más alto se encuentra a 173 metros sobre el nivel del mar, con lo que quizás no sea el mejor lugar para iniciarse en el running.

 

camiseta conmemorativa 25 aniversario Barcelona'92

 

4.     La Ciutadella

Uno de esos lugares en los que correr se convierte en un placer. Con casi 2 km de perímetro, el parque de la Ciutadella es un auténtico museo al aire libre en el que perderse durante unas horas, o en el que correr, caminar, estirar, descansar…¡y volver a empezar! Y para sentirte como un gran campeón, recomendamos subir por el paseo Lluís Companys hasta cruzar por debajo el arco de triunfo. Es un terreno ascendente, aunque sin gran desnivel, por lo que es un tramo apto para todos los niveles de runners. En definitiva, correr en la Ciutadella supone un placer para los sentidos, en los que podrás contemplar el lago, árboles, jardines, esculturas y una cascada monumental mientras te pones en forma. ¡Casi nada!

 

5.     Parque Cervantes

El parque de Cervantes es un parque municipal con más de medio siglo de vida que oxigena el último tramo de la Diagonal, en el que la arteria se convierte en una autopista. El parque se sitúa en la falda de la antigua colina de Sant Pere Màrtir, con lo que ofrece un perfil lleno de desniveles y un circuito muy técnico, casi rompepiernas, en el que realizar entrenamientos de potencia o en el que iniciar una sesión de trail-running hacia la carretera de les Aigües o Collserola.

 

6.Avenida Diagonal

Quizás la menos recomendable de todas las opciones, ya que cuenta con mucho tráfico de vehículos, con su correspondiente contaminación, además de estar llena de semáforos y transeúntes que pueden llegar a entorpecer tu ritmo. Aún así, sigue siendo una zona habitual de runners y ciclistas, que ven en sus carriles y en sus amplias aceras un gran espacio en el que ponerse en forma sin tener que pagar un gimnasio.

Si no tienes tiempo para desplazarte hasta un paraje más natural o prefieres correr en el interior de la ciudad, la Diagonal es tu calle. Y si no tienes inconvenientes en trasnochar o pegarte el madrugón podrás sentir que tienes la ciudad a tus pies, en una avenida con casi 11 kilómetros para desfogarte tras un día duro en la oficina o para comenzar con energía tu fin de semana. Como completar la distancia entera es una proeza al alcance de pocos, recomendamos dividir el trayecto en tres tramos. De la plaza Francesc Macià al parque de Cervantes, de Francesc Macià hasta la plaza de les Glòries, o bien, desde Glòries hasta el mar.

 

Salida Cursa de Bombers de Barcelona 2016

 

7.     Can Dragó

A lo largo de sus 12 hectáreas de terreno, cuenta con diversas instalaciones deportivas entre las que destacan una pista de atletismo, un polideportivo, un campo de golf además de numerosas áreas de esparcimiento ciudadano abiertas a todos los visitantes. Aunque los que más llegan a disfrutar el complejo son los runners, que cuentan con un gran perímetro alrededor del parque, fácilmente transitable a través de una serie de bulevares flanqueados por árboles y bancos. Esto nos permite correr en Barcelona sin tener que pisar asfalto. Y si nos cansamos, siempre podemos acercarnos a la piscina y darnos un chapuzón, previo pago de entrada.

 

8.     Parque de Joan Miró

Una buena opción para runners en iniciación o para entrenamientos de fuerza, en los que la intensidad prime sobre el tiempo. Lo mejor de este parque es que cuenta con un perímetro de un kilómetro de extensión en el que realizar series o empezar a entrenar sin necesidad de cruzar ningún semáforo. Y si a la segunda vuelta acabas sintiéndote como un hámster en una jaula, a 500 metros la montaña de Montjuïc te espera con desnivel, caminos y rutas suficientes para cansar a los más osados.

 

9.     Paseo marítimo

Una de las zonas más runners de la ciudad, o al menos, la que más satisfacción genera al corredor. Sumar kilómetros en tus piernas con la brisa del mar ayudándote a combatir el calor del verano y el olor a sal son grandes alicientes para acercarte hasta el litoral barcelonés y echar a correr. Más de 6 km entre Colón y la zona del Fòrum en los que poder correr, trotar o esprintar a tu aire. Aunque es un lugar concurrido, su enorme amplitud hace que haya sitio para todos. Y por el calor no te preocupes. A lo largo de todo el recorrido encontrarás diversas fuentes con las que apagar tu sed. Y si te cansas del asfalto siempre puedes lanzarte a la arena y correr descalzo. A los atletas kenianos les suele funcionar.

 

Running en el paseo marítimo de Barcelona

 

10.  Parque fluvial del Besòs

Last but not least. El circuito de más reciente creación y, por tanto, un lugar por descubrir. Los últimos kilómetros del río Besòs han sido recuperados para la ciudadanía con un parque fluvial de 115 hectáreas libres de tráfico, de semáforos y de interrupciones, desde el parque de Can Zam hasta la desembocadura del río. Un sitio por descubrir e ideal para corredores, ciclistas y planes familiares urbanitas. Bien comunicado por transporte público, el parque fluvial cuenta con postes de kilometraje y con parques colindantes en los que encontraremos una fuente para refrescarnos. Si con este trazado tienes suficiente, la playa o las enormes zonas verdes del recinto te servirán para recuperar el aliento. Para los más pro, aprovechando que este recorrido se cruza con el del paseo marítimo recomendamos volver al punto 9 de este post, que a su vez también puede conectar con el punto 2... ¡Será por kilómetros!