7 fachadas emblemáticas que (re)descubrir en Barcelona
2018-04-05

Hay veces que la cercanía de un landscape nos hace desvirtuar su importancia o su representatividad si estamos acostumbrados a verlos en el día a día. Así, encontraríamos miles de casos de barceloneses que no han vuelto a pisar lugares como la Sagrada Familia o el Park Güell desde que lo hicieron con el colegio en su niñez o, incluso, algún caso más extremo en el que ni siquiera hayan visitado el lugar.

Por eso, sabedores del enorme valor de la marca Barcelona, y de los muchos rincones encantadores que atesora nuestra ciudad, decidimos compartir nuestro amor por su arquitectura y nuestro know-how sobre la misma con un grupo de instagramers. La propuesta fue muy clara: redescubrir la ciudad a través de algunas de sus fachadas más emblemáticas.

Perspectiva de La Pedrera. © oscar_bcn

A la convocatoria acudieron una quincena de instagramers dedicados al sector arquitectónico, al gastronómico así como otros influencers del sector lifestyle. Entre ellos, destaca la presencia de @martanorgaard, @victor_arriazu, @roser_n, @fecstime, @oscar_bcn y la ganadora de nuestro concurso #lovebarcelona, @elenasarinena. El punto de encuentro fue la confluencia de la calle Córcega con Paseo de Gracia, ante La Casa Milà, conocida popularmente como «La Pedrera», un edificio singular, construido entre 1906 y 1912 por Antoni Gaudí (1852-1926) y declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO el año 1984. Probablemente se trate de uno de los edificios de la época modernista más conocidos en todo el mundo y una de las obras de mayor importancia de Gaudí. 

Desde allí comenzó entonces un apasionante tour en el que pudimos recorrer en un minibús descapotable, cedido por We Barcelona, algunas de las zonas más bonitas de Barcelona. Pudimos descubrir la Casa Vicens, la última joya modernista recuperada para la ciudad, también diseñada por Gaudí, y el que sería uno de los primeros encargos del genio modernista. Ya en la plaza Kennedy, la majestuosidad de la torre Andreu, La Rotonda, nos recibió iluminando su fachada al caer la noche. Tras un largo proceso de recuperación y de rehabilitación, el emblemático edificio modernista vuelve a formar parte de la memoria colectiva del barrio de Sant Gervasi y de Barcelona como legado arquitectónico e histórico de la Barcelona esplendorosa del siglo XIX. Su nueva imagen, con la recuperación de buena parte de las fachadas y del templete originales, se ha convertido nuevamente en un icono del barrio y un atractivo turístico para los visitantes.

Y tras contemplar la belleza de algunas casas residenciales de la parte alta, volvimos hacia el Paseo de Gracia. Allí los flashes de las cámaras y teléfonos móviles de los instagramers iluminaban sin cesar la conocida “manzana de la discordia”. Difícilmente se pueda encontrar una mayor concentración de belleza arquitectónica como la que atesoran, en conjunto y de forma individual, la Casa Lleó i Morera, la Casa Amatller y la Casa Batlló. Modernismo en estado puro. Gaudí, Domènech i Montaner y Puig i Cadafalch codo con codo. O mejor dicho, ladrillo con ladrillo, ya que los tres máximos exponentes del Modernismo coincidieron en tiempo y espacio con tres de sus principales creaciones.

Casa Batlló © roser_n

 

Seguimos el recorrido, pasando junto al Hotel Granvía, un palacete del siglo XIX ubicado junto al Paseo de Gracia, y reconvertido a hotel en 1935, que fue durante décadas, uno de los focos culturales y sociales de Barcelona, acogiendo en sus salones reuniones, galas y bailes del Real Círculo Artístico de Barcelona y del Teatro del Liceo a finales del s. XIX y principios del s. XX.

Hotel Granvia. © martanorgaard

Del pasado más glamuroso de Barcelona, al presente y el futuro de nuestra ciudad, llegamos al Hotel REC Barcelona, un establecimiento de tres estrellas pensado para un público adulto y urbanita que disfruta descubriendo los rincones más auténticos de la ciudad, como lo es sin duda el barrio de El Borne. El Hotel REC se ubica encima del antiguo trazado del REC Comtal, la gran obra de ingeniería civil que construyeron los romanos y que perduró durante siglos.

En los bajos del hotel se halla Fismuler, una gran casa de comidas que acaba de aterrizar en Barcelona tras dos años de rotundo éxito en Madrid. Allí celebramos un gran cierre de tour, disfrutando una rica comida, sencilla, con productos frescos de pequeños proveedores locales de calidad, con elaboraciones de  alta cocina que mejoran recetas tradicionales o simples creaciones dignas de la nouvelle cuisine. Steak tartar con especias cajún, tortilla de ortiguillas, garbanzos salteados con ternera y cigalitas o su increíble tarta de 3 quesos son algunos de los platos más cotizados del momento. Recetas ideales para acabar una jornada especial con un buen sabor de boca.

Aunque nosotros hicimos el tour en minibús, la excelente red de transporte público con la que cuenta Barcelona hacen de él una gran experiencia con la que poder disfrutar cualquier fin de semana de primavera de lo mejorcito de nuestra ciudad. ¡Nunca una T-10 dio para tanto!